Queramos o no, el planeta necesita un cambio y es por diferentes y muy diversos motivos. Por ejemplo ¿que sentido tienen 50 millones de casas en España con 50 millones de taladros?. ¿Has pensado alguna vez que porcentaje de uso diario tiene tu taladro? ¿Y semanal? El ejemplo del taladro nos hace entender la de cosas que tenemos solo utilizamos un momento y no volvemos a utilizar.

¿Qué porcentaje de uso tiene tu coche? Si vives en una gran ciudad, con carril bici, transportes públicos/eléctricos y calculas el tiempo medio de uso de un coche durante la semana, te sale una media de un 5%.

Las habitaciones de tus hijos que se han marchado a estudiar al extranjero, ¿qué prefieres convertirlas en almacén o ponerlas en valor alquilándolas?

Si multiplicamos los 7 mil millones de habitantes de la Tierra por esta economía de la propiedad de las cosas, y si lo volvemos a multiplicar por los recursos que hacen falta para obtenerla… pues llegas a la conclusión de que no hay planeta.

Agotar los recursos globales para que cada familia tenga un taladro que lo utiliza 5 minutos al año o un automóvil que lo utiliza el 5% del tiempo semanal es una locura en la que nos hemos metido y en la que con el tiempo tendremos que salir… queramos o no.

¿Cómo hemos llegado a esta cultura del despilfarro?

Tiene que ver con 4 factores fundamentales: los cambios culturales, la cultura de valores, las políticas públicas y los cambios tecnológicos.

La interacción de estos 4 factores entre sí, produce los cambios donde se encuentran las tendencias de comportamiento globales -en buena medida multiplicadas por el fenómeno de la globalización- y de este híper consumo.

Dar un giro y pensar de otra manera como veis no es tan fácil porque no solo depende de nosotros mismos, sino de esos factores y tendencias donde a la vez nos incluimos.

Por eso de es de justicia promover una desmaterialización del consumo habitual de las personas hacia una plataforma donde poner las cosas en valor. 

Actualmente hay un movimiento generalizado donde el tránsito de la economía del propietario a otro tipo de economía más social se hace realidad, apoyado por uno de los factores claves antes mencionado; el cambio en el paradigma tecnológico.

Los autores de los libros que encuentras en una biblioteca han puesto a tu servicio su conocimiento. También es un ejemplo de como lo compartido es más importante de lo que posees.

Volviendo de nuevo al ejemplo del taladro que tienes pero no utilizas, ¿qué os parecería una biblioteca de herramientas en tu barrio donde poder alquilarlas? ¿Has pensado que la biblioteca puede ser perfectamente tu casa? Quizás tengas muchas herramientas en desuso y las puedas alquilar generando a ti un ingreso y a la otra parte un ahorro. La clave está en alargar la vida de las cosas dándoles uso.

Una simple acción genera una catarata de otras acciones que van asociadas a esos factores que influyen en ese cambio global que deseamos ver. 

Se puede cambiar las reglas para jugar a un juego diferente y ese cambio de reglas no está fuera de ninguna ley regulada, moral o ética.

Un juego justo, que aumente la abundancia, que respete los límites y los recursos de la Tierra y que ponga a la raza humana en el centro del tablero. 

Sé el cambio que quieres ver.

 

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.