“… la confianza se gana con mil actos, pero se pierde con tan solo uno…”

La confianza, entendida como la esperanza que tenemos en que otras personas se comporten o actúen de una forma determinada que valoramos, es un elemento esencial de las relaciones humanas, tanto en grandes grupos (la sociedad) como en grupos medianos y pequeños (las organizaciones).

La confianza actúa como un pegamento: a veces nos une la confianza entre nosotros, otras veces nos une confiar en alguien o en algo que nos es común.

En un sistema mafioso y viciado (heredado del feudalismo) no existe la confianza, sólo la lealtad vertical y esta condicionada por la protección: yo te obedeceré siempre que tú me protejas.

Los grupos humanos se organizan a través de un contrato social, entre quien tiene el poder y los súbditos que le obedecen. Lo que une a los súbditos no es la confianza entre ellos,  sino la lealtad por conveniencia a un mismo señor que los protege. Lealtad por conveniencia no es igual a confianza.

Tal obediencia persiste mientras prevalezca la posición de poder y, en caso contrario, se diluye y se reorienta hacia un nuevo protector que otorgue seguridad.

En un sistema de castas (originario del renacimiento), yo confío en mis pares de casta y no en quienes provienen de otras castas, ya sea de niveles superiores como inferiores. Tenemos unas reglas claras y definidas, y seguirlas es lo que nos une como casta. Confío en quienes tienen mis mismos orígenes familiares y sociales, similares valores y las mismas costumbres culturales.

En un sistema de logro (propio de la revolución industria), yo confío en las capacidades del otro para conseguir objetivos de éxito, reconociendo sus méritos (meritocracia) y actúo estratégicamente respecto de esa capacidad para conseguir mis propios logros, mediante transacciones y alianzas mutuas de conveniencia recíproca.

El sistema de confianza propio de la meritocracia vino a romper el eje de la confianza de castas. En el sistema de castas yo confío en quienes tienen creencias y reglas de comportamiento comunes con las mías (como colectivo), mientras que en el sistema meritocrático confío en el otro en función de las capacidades, competencias y logros que le reconozco, y mientras me resulte funcional.

En las actuales organizaciones empresariales coexisten ambos sistemas, que van evolucionando paulatinamente desde un sistema de castas a uno meritocrático.

Pero mientras esto sucede, otro sistema de confianza emergente ha venido a cuestionar a los dos sistemas anteriores: es la confianza entre nosotros (peer to peer).

Esto surge, en parte, como rechazo a las castas dominantes, percibida como defensora de intereses particulares y evitando compartir los beneficios del desarrollo; mientras que la meritocracia, que en el ejercicio de las políticas públicas se transforma como tecnocracia, ha fallado en ocasiones clave.

¿Que sistema es mejor?

Depende.Los sistemas, son adaptativos desarrollados evolutivamente, útiles para actuar en los diferentes contextos (condiciones de vida) en que nos ha tocado (y en que nos toca) actuar. Si me envían a prisión, ni la confianza derivada del sistema de castas o del sistema de logro me servirán para sobrevivir: sólo el sistema de poder basado en lealtades y protección (mafia) me resultaría útil.

Las redes de colaboración nos exigen sistemas de confianza horizontales, peer to peer. Pero como no podemos confiar en un desconocido de buenas a primeras, aparecen artefactos digitales que establecen nuevos sistemas para gestionar la confianza horizontal, como el blockchain.

Diluidas las confianzas basadas en sistemas de castas, hoy disfuncionales porque no aprovechan la diversidad de capacidades y pensamientos; debilitadas las confianzas basadas en capacidades y logros de la meritocracia mediante transacciones temporales, porque se limitan a “los que saben”, excluyendo al resto, emerge entonces la confianza en el otro como un nuevo factor de cohesión, simplemente porque reconozco al otro como un igual a mí.

Es lo que se ha dado en llamar “capital social”.

Evolutivamente, es el sistema colaborativo basado en la confianza en el otro el que debemos poner el foco ahora en los equipos de desarrollo de las empresas digitales si queremos dar cuenta eficazmente de los nuevos desafíos del entorno.

La mala noticia: tenemos muy poco de este sistema desarrollado y menos aún habilitado.

La buena noticia: se puede trabajar duro para comenzar a habilitarlo.

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