En nuestro inmediato futuro las empresas solo sobrevivirán si ayudan a resolver grandes problemas sociales.

La empresa será empresa social o no será.

El objetivo para un líder empresarial será abrazar la idea de que la viabilidad de su empresa, proyectos o negocios, dependerá de si estos influyen en la solución de los problemas sociales más urgentes del planeta.

En la intersección donde la sociedad se encuentra, es un lugar donde se espera que sean las empresas las que llenen el vacío que dejan los recortes gubernamentales, y, del mismo modo, las corporaciones esperan que su influencia social aumente a medida que su capital social se convierta en la fuerza de cambio en comunidades, países e incluso industrias globales.

Paul Bukus presidente de asuntos corporativos de Nestlé afirmó que; “Lo que se ha perdido en las últimas décadas es la perspectiva a largo plazo, los comportamientos basados ​​en valores, basados ​​en el respeto y basados en la interconectividad entre las necesidades de la sociedad y el dinamismo innovador de los negocios”.

Ya hoy las empresas que conectan los problemas sociales con las soluciones comerciales son líderes en su campo.

Para los millenials, que será la generación que cambiará el mundo y conformará la próxima ola de líderes empresariales, el compromiso social será la regla y no la excepción. A medida que esta generación crezca veremos empresas que serán a su vez buenos ciudadanos corporativos comprometidos con su comunidad.

Un estudio reciente de MSLGROUP, The Future of Business Citizenship sugiere que en medio del propósito social emergente de los negocios, los nuevos liderazgos se basarán en la creencia de que el valor externo se crea al reconocer la interconectividad entre los negocios y la comunidad. Y esta interconectividad de los clientes y/o usuarios es la que genera el valor de la corporación.

Una retroalimentación que se consigue reduciendo los espacios entre la mecánica corporativa y la dinámica de la comunidad.

Así, todo se aproxima para para resolver el propósito social.

Pero, ¿como conseguiremos generar un ecosistema para incluir todo esto?: Compromiso social, reducir espacios entre corporación y comunidad y que todo gire en torno a una economía sostenible.

A día de hoy, y viendo los ejemplos a nuestro alrededor parece imposible…

Pero John Nash, (si, el protagonista de una Mente Maravillosa) en su estudio económico de la “Teoría de los juegos”, (que le valió el premio Nobel de Economía), ya creo las bases para iniciar la transición hacía este nuevo paradigma circular.

Tan sencillo de crear como quitar de la ecuación a la competencia para poner en su lugar una base de colaboración que elimine tanto los efectos negativos de la horquilla entre oferta y demanda, como los espacios donde la pérdida neutraliza la eficacia, y constituir un espacio de “win-win” en el cual el coste de perder no sea negativo sino que produzca mayor riqueza, distribución y utilidad.

John Nash demostró que aunque parezca mágico, esto es posible.

Otras virtudes serán necesarias como saber reconocer las habilidades acumuladas de cada sector, y sus posibles sustituciones presentes y futuras, e ir admitiendo los cambios con elasticidad sin atrincherarse en posiciones de rechazo absoluto, ya que sin duda podrán ser superadas si la propuesta es mejor.

Queremos empresas con un claro compromiso social y, que a su vez creen micro-comunidades transformando a las personas en empresas empoderando su entorno y situándolos en el centro de la cadena de valor.

Trabajemos en esa dirección.

 

Deja una Respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.